martes, 2 de febrero de 2021

Argucias libertarias del poder

Argucias libertarias del poder








MUNDO 

Por Ricardo Romero - Politólogo UBA. www.ricardoromero.com.ar 

28 de enero de 2021

Con cierto aire renovador, una corriente de economistas autodenominados "libertarios" seduce especialmente a jóvenes. Construyen un relato romántico, que quiere recuperar un pasado perdido, y acusa de todos los males a un presente por mantener un camino errado desde hace setenta años. Así, con un discurso decimonónico atacan a todo lo que se interponga al albedrío individual.

A su vez, contraponen un relato atractivo, que presenta como quinta economía mundial a una Argentina de principios del siglo XX que, según ellos, estaba basada en la meritocracia y la autonomía mercantil, donde primaba la libertad y el buen criterio de los aristócratas gobernantes de la época. Así, intentan justificar un giro radical que deje al juego de la oferta y la demanda el destino de cada persona convertida mercader. El planteo deviene en argucia cuando se lo analiza críticamente.

Esa Argentina ideal se desvanece en la realidad, porque la matriz explicativa se cae como castillo de naipes cuando se interpela la idea de Argentina potencia. En realidad, ser "Granero del Mundo" fue el triste papel que tuvo el país en el mercado mundial, basado en proveer de alimentos baratos a la burguesía británica, para sostener los salarios bajos y acrecentar su ganancia, en tanto que la oligarquía nacional acumulaba riqueza en un país lleno de pobres.

Y esa desigualdad no fue producto del mérito de la oligarquía terrateniente, sino consecuencia de un esquema de apropiación genocida de tierras, que concentró en manos de menos de un millar de familias, el vasto territorio de una de las principales llanuras del Planeta. Encima no invirtió ni diversificó la economía y se conformó con oler a bosta de vaca, como decía Sarmiento, en vez de liderar una potencia.

Además, es hipócrita sostener que el mercado asignaba óptimamente los recursos y la desigualdad es producto del infortunio individual en el juego del mercado, cuando el modelo agroexportador se nutrió de una oferta de trabajadores en situación de indigencia, que venían ilusionados a “hacerse la América” y terminaban confinados en los gélidos conventillos porteños mendigando por su subsistencia.

Es más, cabe señalar que el precio del salario no era producto del ilusorio equilibrio acordado entre oferentes y demandantes, sino que salía de una negociación extorsiva, dónde los trabajadores vendían, más bien cedían, a punta de pistola de fuerzas policiales, su valor y de no aceptar los deportaban si se manifestaban. Defender eso como una transacción libre entre trabajadores y empresarios, esconde la asimetría entre las partes, por lo que no ganan los mejores, sino los más fuertes.

Encima las leyes protegían a los poderosos, lo que generaba una situación esclavizante que padecía el proletariado argentino y que recrudecía con una República sin Democracia, porque los gobernantes surgían de elecciones fraudulentas y con fuertes restricciones para el ejercicio de la ciudadanía. Y esa es la gran tragedia Argentina, tener una clase dominante con discurso liberal que recurre sistemáticamente a la fuerza para imponer sus intereses.

Sin querer caer en una falacia ad Hominem, es necesario señalar que los principales voceros libertarios son asesores y están auspiciados por esos grupos económicos, siendo el brazo intelectual de ese poder fáctico. Por lo cual, en realidad defienden la libertad monopólica antes que la individual. No comprenden que no hay libertad sin igualdad.

Y no se trata de caer en un ofuscado planteo marxista, sino de comprender la raíz de la utópica robinsonada. Salir del liberalismo utópico y pasar al liberalismo científico, o sea, comprender que no existe sin un pacto que saque a la sociedad del estado de naturaleza y proteja al débil del fuerte, garantizando igualdad para la libertad. Seguir los preceptos de Mariano Moreno, quien decía "si deseamos que los pueblos sean libres, observemos religiosamente el sagrado dogma de la igualdad". La Ciencia Política deja paso a la política".

Las cosas del Poder

martes, 22 de octubre de 2019

Clase Especial Matias Kulfas

Clase Especial: 

"Desafíos macroeconómicos de la Argentina Actual". 

A cargo del Dr. Matias Kulfas.
Economista y Prof. UBA. Director Centro de Estudios Ideas Desarrollo. 




 

Coordina: Lic. Ricardo Romero, Prof. Macroeconomía ESCCP

Organiza: 
Departamento de Economía ESCCP.
 Invita:
Equipo de Conducción. ESCCP

Viernes 18 de octubre de 2019

jueves, 28 de marzo de 2019

Clase obrera y movimiento sindical argentino


Clase obrera y movimiento sindical argentino

Prof. y Lic. Ricardo Romero
Politólogo UBA/UNSAM

Todo abordaje histórico se construye a partir de la mirada selectiva de hechos que se concatenan en un relato de acontecimientos interpretados desde una cosmovisión que le da sentido a la realidad.
Con ese horizonte, la descripción de los procesos sociales toma cuerpo a partir de la construcción de marcos interpretativos que permiten comprender y a veces explicar el transcurrir del pasado y el devenir del presente.
Por eso, al proponernos estudiar el derrotero de la clase obrera y el desarrollo del sindicalismo en el mundo y centrado en el caso argentino, debemos aclarar algunos ejes para realizar esa magna tarea.
Surge el trabajo asalariado
Así, la propuesta para realizar este recorrido, se centra en exponer la manifestación social de una relación económica particular, el trabajo asalariado, donde una simple puja mercantil entre el oferente (dueño de sus horas de vida) y el demandante (contratante de acciones humanas) no encuentra un precio de equilibrio (como propone la mágica fórmula liberal, y resuelven su intercambio en la política.
Esta situación se da en la sociedad capitalista, donde el empresariado tiene que comprar mano de obra para llevar adelante la producción. Es así, que las y los trabajadores debilitados en su accionar individual se articulan en un sujeto colectivo, que contrabalancea una contienda y logra mejorar la retribución de su trabajo y con ello las condiciones de su vida.
Así, puede entenderse diferentes momentos de esta relación, desde sus orígenes, donde los trabajadores no tenían más que perder que sus "cadenas", donde la ley de "hierro de los salarios" les imponía el mínimo de subsistencia, hasta los momentos de organización sindical e intensificación productiva, a través de la cadena de montaje, que les permitía a las y los trabajadores tener algo más que perder, sus cadenas audio por ejemplo.
Nótese que la exclusión de las trabajadoras en los orígenes no se debe a una invisibilización, sino a un posicionamiento que adoptó el movimiento obrero en sus albores, en el siglo XIX. Donde al proponer la eliminación del trabajo de la mujer y de la niñez, intentaba protegerlos de tan desigual que los condenaba a un salario miserable en las máquinas.
Esas máquinas, baluartes de la revolución industrial, desplazaban trabajadores y que tuvo su primer rechazo desde un movimiento conocido como el Ludismo (1819) que congregó a trabajadores rompiendo máquinas. Posteriormente, la lucha se reencauzó en una dinámica institucional, que detalló un decálogo de reivindicaciones (Cartismo 1839) que intentaba resguardar condiciones mínimas para el desempeño del trabajo.
Así, hacia 1848, el movimiento obrero marcó sus primeras acciones de lucha, a través de las huelgas, que cuestionaron ese pujante crecimiento económico con una profunda desigualdad social.
Desde las primeras organizaciones obreras, siempre podemos establecer una relación entre sus luchas y las conquistas de derechos. En tal sentido, la propuesta es visualizar el contexto histórico de la clase obrera, la situación organizativa del movimiento sindical y qué reivindicaciones y grados de avance va teniendo, en relación a sus derechos, tanto a nivel mundial como su correlato en el caso argentino.
Así, la explicación que sigue esta exposición se basa en dos ejes, el temporal y el organizativo y conquista de derechos. En lo que refiere al temporal, centro la presentación en tres momentos, los orígenes, la organización y la actualidad del movimiento. En tanto que al organizativo y conquistas de derechos exponemos las principales reivindicaciones del sindicalismo y los planteos realizados.

Orígenes

Un prestigioso historiador, Eric Hobsbwan, señala que 1848 marcó el ingreso protagónico de la clase obrera en la historia del capitalismo moderno, porque fueron las huelgas de ese año, desplegadas a lo largo de Europa, las que cuestionaros las bases mismas de la relación capitalista.
De esos hechos históricos surgió la Asociación Internacional de Trabajadores, conocida como Primera Internacional de los Trabajadores, fundada en 1864 en Londres. En el seno de la misma se presentaron dos grandes corrientes de pensamiento, la liderada por Carlos Marx, impulsora del socialismo, y la expresada por Mijail Bakunin, propulsora del anarquismo.
Los puntos principales de discusión rondaron la discusión sobre la jornada laboral, que rondaba entre las 12 a 16 hs; la organización política; y la propuesta social. Donde la diferencia básica entre socialistas y anarquistas se centró en la propuesta política, donde unos propiciaban la organización y los otros la acción directa.
Como producto de ese proceso, se formaron los grandes partidos obreros en el mundo. El primero fue el PSD - Partido Socialdemócrata Alemán en 1869, posteriormente se fundarían en España-1879, Bélgica-1885, Austría-1889, entre otros. Incluso en argentina se formaría el PSA en 1896. Esta configuración de partidos daría base a la formación de la II Internacional, en 1896, que a diferencia de la primera, estaría constituida por partidos políticos.
Para ver las principales reivindicaciones de la época, se puede recurrir a las imágines que provee un video, centrado en un fragmento de la película “Los Compañeros” de Mario Monicelli y con la actuación de Marcelo Mastroiani, especialmente en el debate en el mercado público sobre la continuidad o no de la huelga. El film está situado en los albores del movimiento obrero y muestra una huelga con las principales revindicaciones de la clase obrera: reducción de jornada laboral y derecho de organización sindical.



A su vez, en el movimiento obrero argentino se expresaran las mismas corrientes. Tras el flujo de migraciones que nutría de mano de obra al modelo agroexportador, la configuración en torno a la red ferroviaria y a los frigoríficos que posibilitaban la explotación económica, se conformaron los primeros sindicatos. Entre 1857 a 1930 ingresaron al país unas 6,3 millones de personas en busca de trabajo, preponderantemente europeos. Y es en el año 1857 cuando se funda la Sociedad Tipográfica Bonaerense, primera organización obrera del país. Durante la década del ´80, se crean más de 20 sindicatos, especialmente la Fraternidad de Maquinistas y Fogoneros de Locomotoras 1887.
Para comienzo de siglo, al calor de huelgas y crecimiento de organizaciones, se crea la Federación Obrera Argentina (FOA)-1901, que posteriormente sufrirían la ruptura entre socialistas, que fundarían la Unión General de Trabajadores (UGT), y los anarquistas, que se organizarían en la Federación Obrera Regional Argentina (FORA). En el año 1909, la UGT se disuelve y se forma la Confederación Obrera Regional Argentina (CORA). Sin embargo, las diferencias vuelven a provocar una escisión del ala radical, que reinvindicarían la FORA del V Congreso, y los socialistas y anarquistas moderado se constiturían a partir de la FORA IX Congresos.
Durante este período, a pesar de la acción represiva y persecutoria del régimen, que en 1902 sanciona la Ley de Residencia, el Partido Obrero Socialista Argentino logra bancas en el parlamento, eligen a Alfredo Palacios en 1904 como primer diputado socialista de América Latina al igual que a Enrique Del Valle Iberlucea, que sería el primer senador en 1913, cuando el POSA gane la Capital Federal.
De las luchas desplegadas por el movimiento obrero de esa época podemos citar la Huelga de Inquilinos de 1907; la masacre del 1 de Mayo y la semana roja de 1909, la Semana Trágica de 1919 y la Patagonia Rebelde 1920.
Con la expansión del sufragio, la democracia y el sindicalismo encuentran un espacio para la conquista de derechos. De esta forma, en 1922 se forma la Unión Sindical Argentina-USA, sucesora de la FORA X Congreso. En 1926, se constituye a su vez la Confederación Obrera Argentina (COA), marcando diferencias con las anteriores y propiciando la organización de corte sindical del movimiento obrero.





Organización Sindical

La Revolución Rusa de 1917, marcará un quiebre en la política internacional, que dividiría el mundo en dos grandes bloques, el capitalista y el comunista, este último marcado por la reivindicación de una sociedad conducida por los trabajadores.
Lo cierto es que en el mundo capitalista genera un cambio en la relación capital-trabajo, donde el sindicalismo pasa de la ilegalidad a ser un factor clave de crecimiento, especialmente en lo que refiere al consumo y el efector multiplicador en la inversión, tal como sostenía las teorías de Keynes.
Con la creación en 1919 de la OIT (Organización Internacional del Trabajo), organismo tripartito conformado por Estados, empresarios y sindicatos, impulsó la legalización y conquista de derechos en los diferentes países.
Especialmente, luego de la Crisis del 30 y de la Segunda Gran Guerra de 1939-45, los países conducidos especialmente por partidos socialdemócratas desarrollarán políticas estatales que nutrían de derechos sociales, fundamentalmente a partir del reconocimiento del trabajo como factor de crecimiento. De esta manera, la fase de expansión y crecimiento de 1945 a 1973 conocida como “edad de oro”, fue categorizada así por el historiador Eric Hobsbwan, que logró un crecimiento con pleno empleo y salarios altos.
Sin embargo, las reivindicaciones sindicales no cesaron, tal como se expone en la película italiana “La Clase Obrera va al paraíso”, de Elio Petri, con la actuación de Gian Maria Volonté, especialmente en la asamblea en la fábrica por la discusión del “destajo” y la huelga. En la misma se pueden ver los cambios organizativos y reivindicaciones del movimiento sindical.



En tanto que en argentina, la expansión del movimiento sindical tendrá un condicionante, el Golpe de 1930, donde en la primera etapa de la dictadura militar establecida, se conformaría la Central General del Trabajo (CGT), que en sus primeras actuaciones tendría una relación complaciente con el régimen. Sin embargo, la CGT tendría su primer congreso constituyente en 1936, donde comienza a tomar acciones políticas propias.
El punto más importante fue el 1 de Mayo de 1936, donde realizaron un acto de más de 160.000 personas, donde participaron José Domenech (CGT), Arturo Frondizi (UCR), Lisando de la Torre (PDP) y Mario Bravo (PS).
Posteriormente, la CGT se dividiría en dos bloques, la CGT N° 1, conducida por José Domenech, y la CGT N° 2, encabezada por Francisco Péres Leiros. Así, al momento del golpe en 1943, en argentina coexistían cuatro centrales FORA (anarquistas), USA (sindicalista revolucionaria), CGT N° 1 (socialistas y comunistas) y CGT N° 2 (socialistas y comunistas).
Desde el golpe de 1943, cobraría protagonismo el entonces Coronel Juan Domingo Perón, que convertiría la Dirección de Trabajo y Previsión Social, constituida como una especie de registro de actividades del movimiento sindical, en una Secretaría, que reconocería derechos laborales y comenzaría a desarrollar políticas públicas a favor del sector.
Este relación explica, en gran medida, porqué las y los trabajadores salieron a las calles el 17 de octubre de 1945, exigiendo al régimen militar la liberación de Perón y la convocatoria a elecciones. Este punto marcará una nueva etapa de la historia sindical argentina.
Durante el gobierno de Perón, al igual que en los países conducidos por la socialdemocracia, desplegará un nuevo rol del Estado en relación con el movimiento sindical. Así, los derechos laborales quedarán plasmados en la Constitución de 1949 y expresados en una profunda redistribución de ingresos en la economía.
Tras la caída de Perón, la expansión del movimiento sindical será constante a pesar de las represiones que sufriría. A comienzos de la dictadura, la CGT se dividiría entre las 62 Organizaciones, de corte peronista, y los 32 Gremios Democráticos, de perfil antiperonista, y el grupo de sindicatos independientes.
En 1957, en La Falda (Córdoba), la única regional que fue rescatada de las intervenciones de la dictadura aprobó un Programa que será retomado por las 62 Organizaciones en 1962. A su vez, la CGT lograría su normalización hacia 1963, tras la recuperación democrática durante el gobierno de Arturo Illia (UCR). Con el golpe de 1966, si bien gran parte de la dirigencia sindical acompañó el derrocamiento de Illia, esto no evitaría que se intervengan los principales gremios (UOM, textiles, ferroviarios, etc).
Es en este momento que se constituye el sindicato del Personal Civil de las Fuerzas Armadas (PECIFA) es un gremio específico del personal civil y los docentes civiles de la Defensa Nacional. Creado en 1959, con personería jurídica gremial N° 825.
Con expansión de la industria automotriz en Córdoba y la aglomeración de trabajadores en el conurbano de la ciudad, impulsaron la práctica de nuevas formas de organización sindical. Así, entre 1968 y 1970, la CGT se dividió entre la CGT Azopardo y la CGT de las Argentinos, de corte clasista y con fuerte protagonismo en rebelión del Cordobazo en 1969. Hacia 1970, se reunificaría la CGT, bajo la conducción de José Rucci, que sería asesinado en 1973.
Durante el tercer gobierno del General Perón, si bien la CGT había quedado debilitada tras la muerte de Rucci, entraría en un proceso de persecución y represión que se profundizaría durante la dictadura militar de 1976 a 1983.
En el caso argentino, la dictadura de 1976 intervino todos los sindicatos. Las organizaciones resistieron en la clandestinidad gran parte del proceso A su vez, la profunda desindustrialización que sufre la economía provoca un debilitamiento de las estructuras sindicales. Hacia finales del proceso, en 1981 se forma le CGT Brasil, que posteriormente a la Guerra de Malvinas se dividiría, formándose otra central en la calle Azopardo.




Actualidad del Movimiento Sindical

Desde mediados de la década del sesenta, se percibía una crisis del modelo de acumulación fordista, basado en la cadena de montaje, los salarios altos y una sociedad de consumo, concomitante con un Estado de Bienestar que garantizaba derechos sociales.
Esta crisis se expresaría socialmente en los levantamientos juveniles en diferentes países. Como hemos citado a Argentina el Cordobazo de 1969 se le suman Berkeley en 1965 y en 1968 en Francia, México, Italia, Brasil, Uruguay, Checoslovaquia, entre los movimientos más destacados.
Ante esta situación, el capitalismo se reconfigura, entra en un proceso de globalización de su producción, especialmente en la descentralización del proceso permitida por la alta tecnificación, buscando países de menor regulación laboral y salarios más bajos. Esta situación debilita el movimiento sindical y provoca una crisis del Estado de Bienestar. A lo que se suma la caída del bloque soviético, que ponía fin a una experiencia del comunismo.
Este proceso interpelaría los derechos sindicales y abriría paso a la fase neoliberal del capitalismo. Las propuestas neoliberales tienden a flexibilizar las relaciones laborales y a reducir los derechos del trabajo.
La nueva configuración tecnológica y las relaciones laborales se pueden apreciar en la película franco-británica “Recursos Humanos” de Laurent Cantet, con la actuación de Jalil Lespert, especialmente en la escena donde el hijo interpela al padre por no plegarse a la huelga. Es importante señalar la presencia tecnológica en el proceso, el liderazgo de la mujer y las tensiones intergeneracionales.




Al recuperar la Democracia, en 1986 produce el Congreso normalizador de la CGT, después de 11 años del último en 1975. Con 1478 delegadas/os y 4 millones de trabajadoras/es de 156 sindicatos. La unidad se mantendría hasta 1990, cuando se conforme la CTA (Central de los Trabajadores Argentinos), sector que resistiría las políticas neoliberales desplegadas desde 1989. A su vez, en 1994 se configura un grupo interno en la CGT que luego derivaría en el Movimiento de los Trabajadores Argentinos MTA, que luego conducirían la CGT. En tanto que la resistencia social también configuraría la Corriente Clasista y Combativa.
La crisis del 2001 marcó un punto de inflexión en las políticas neoliberales y la recomposición de los derechos sociales y laborales. Sin embargo, la nueva política desplegada por el gobierno nacional desde 2003, generó divisiones al interior de la CGT y la CTA, entre aquellos más cercanos a establecer una relación de acuerdo con la administración actual y aquellos que proponen una confrontación y reivindicaciones de mejoras para el sector.
Si bien la descripción de la actualidad puede se acotada, refiere a un mero escenario que se está viviendo en el presente y donde las y los trabajadores siguen haciendo historia.






·         Lic. Ricardo Romero: Politólogo UBA/UNSAM; Profesor Titular de Economía Política del CNBA e Interino de Problemáticas Contemporáneas del CPEL. Director del Observatorio de Política Latinoamericana – IEALC-FSOC – UBA. Responsable Departamento Formación Virtual – INADI. Editor del Blog: Poder y Sociedad (www.ricardoromeroweb.blogspot.com).  Colaborador especializado en Tiempo Argentino y Miradas al Sur. Publico libros como: La lucha continúa. El movimiento estudiantil argentino en el siglo XX; El Brasil de Dilma; Política y Gobierno en Mariano Moreno, entre otros. Web: www.ricardoromero.com.ar  TW @Richardbsas Correo Electrónico: politologoromero@gmail.com

miércoles, 22 de noviembre de 2017

Economía durante el Nazismo


Resultado de imagen para economía en el nazismo1920. Programa de 25 puntos del Partido Nacional Socialista. Algunos puntos:
  • Supresión de ingresos que no deriven del trabajo.
  • Confiscación de todos los beneficios de guerra.
  • Nacionalización de todos los negocios que se han formado en empresas.
  • Participación de beneficios en grandes empresas
  • Reforma agraria
1924. Programa de 39 puntos del Partido Nacional Socialista.

1925. Hitler impulsa viraje del Partido.

"Mi Lucha": Crítica a  Tratado de Versalles y visión expansionista.
  • Deuda por reparaciones de guerra.
  • Desindustrialización.
  • Restricción de relaciones comerciales.
Efectos del Tratado
  • Hiperinflación 1923.
  • Plan Dawes 1924.
  • Crisis 1929
  • Plan Young 1929
  • Crisis generalizada.
1933. Hitler asume todo el poder en Alemania.
  • Suspensión de pagos de reparaciones de Guerra.
  • Programa Reindhart: impulso a la Economía.
  • Plan de obras públicas
  • Emisión Billetes Mefo.
  • Expropiación a Judíos para cubrir déficit en anexiones: Austria 1938, Hungría 1939 y otros territorios.
  • Política Familiar: desplaza a la mujer y recoloca varones en puestos de trabajo.
  • Servicio de Trabajo: Obligación de prestación para asistencia.

1936. Economía de Guerra Total: Estado asume control total de la economía (No implica estatización total como los regímenes comunistas). Con centro en el gran capital monopolista.
  • Plan Cuatrienal (Director Goering): Eje Industria Militar
  • Plena libertad a monopolios: Despidos, Contrataciones, Préstamos, Fijación de precios.
  • Fuerte endeudamiento: 31.000 millones de marcos.











miércoles, 15 de noviembre de 2017

Guaridas Fiscales y Lavado de Dinero

Estado: Bajo nivel impositivo y transparencia. Alto secreto bancario.

Favorece: Evasión  - Elusión

Andorra, Corea,  Anguila, Letonia, Antigua y Barbuda, Líbano, Aruba, Liberia, Austria, Liechtenstein, Bahamas,  Luxemburgo,    Bahrein, Macao, Barbados, Malasia, Bélgica, Maldivas, Belice, Malta, Bermudas, Islas Marshall, Botsuana, Mauricio, Islas Vírgenes Británicas, Mónaco, Brunei Darussalam, Montserrat, Canadá, Nauru, Islas Caimán, Países Bajos, Islas Cook, Antillas Neerlandesas, Costa Rica, Panamá, Chipre, Filipinas, Dinamarca, Portugal, Dominica, Samoa, Francia, San Marino, Alemania,     Seychelles, Ghana, Singapur, Gibraltar,     España,      Granada, San Cristóbal y Nieves, Guatemala,    Santa Lucía, Guernsey, San Vicente y las Granadinas, Hong Kong, Suiza, Hungría, Islas Turcas y Caicos, India, Emiratos Árabes Unidos, Irlanda, Reino Unido, Isla de Man, Uruguay, Israel, Islas Vírgenes de EE.UU., Italia, EE.UU. ,Japón, Vanuatu, Jersey.

Cómo se Evade:

  • Actividad en un país para pagar menos impuestos. 
  • Divido procesos de pago de inflación de costos. 
  • Bajo pago de impuestos.
Se requieren sociedades off shore en paraísos fiscales.




Efectos Fiscales: Reducción de ingresos para política social

Lavado de Dinero: Los Paraísos Fiscales sirven para reingresar dinero ilegal sistema legar de circulación de fondos.
Es un delito en nuestra legislación: Ley 25.246 introdujo art. 278 en el Código Penal Argentino.

Origen de Fondos: Narcotráfico, Explotación sexual, Tráfico de personas, Corrupción.

Esquema:

  1. Generación sistema financiero: Paraíso Fiscal
  2. Diversificación: Fragmentación de los Depósitos.
  3. Centralización: Reconcentración de fondos.

Existe mediación a partir de los Testaferros, que gestionan en nombre del dueño real.







miércoles, 8 de febrero de 2017

Clase 0 - Niño Pobre

Consigna:
Para pensar desde la economía.

Ver el planteo del siguiente economista.



Podemos debatir si este niño pobre puede lograr ser Rector de nuestro Colegio.


Argumentar y fundamentar la posición.


martes, 27 de diciembre de 2016

Los escuelas en su versión Neo

Los escuelas en su versión Neo


Las reflexiones económicas actuales se nutren de las tres grandes corrientes de pensamiento económico (el marxismo, el liberalismo y el keynesianismo), todas ellas con reconsideraciones por la que podríamos considerarlas neo (nuevas).

Tras la crisis del treinta, se produce el auge de las políticas keynesianas y el repliegue de las ideas liberales. La efectividad de la expansión monetaria y fiscal en la generación del crecimiento, generaron la legitimidad de los gobiernos que daban un rol activo al Estado. Sin embargo, la tendencia de caída de productividad irían provocando un cambio en los efectos de la política económica, donde la inflación se mostraría como expresión de una emisión monetaria sin reacción de la producción.

Esta tendencia daría aire al resurgir de un pensamiento que estaba recluido a conferencias magistrales de Von Hayek o a los planteos económicos de Milton Friedman, quien desde su cátedra de economía en la Universidad de Chicago formularía las principales ideas de lo que también se conoce como monetarismo. Con una obra extensa, que lo hizo meritorio del Premio Nobel en 1976, colocará como centro de la crítica la política monetaria como efecto del proceso inflacionario.

Las ideas de Friedman se extenderían en los países capitalistas a partir del “Consenso de Washington”, que además de centrar la política económica en la restricción monetaria, se tenía un correlato en promover privatizaciones, desregulación financiera, apertura comercial y flexibilidad laboral. En el centro mundial serían Ronald Reagan en Estados Unidos; Margaret Thatcher en el Reuno Unido; y Helmut Kohl en Alemania, quienes implementaran esos ejes; en tanto que en América Latina tendrá exponentes como Carlos Menem en Argentina; Alberto Fujimori en Perú; o Fernando Henrique Cardoso en Brasil.  Si bien las economías encontraron una fase expansiva de crecimiento, tuvieron una tendencia regresiva en términos de distribución de ingresos y crecimiento del desempleo.
Desde la perspectiva marxista, que había quedado relegada de los ámbitos académicos de la economía, desde un enfoque interdisciplinario, tomaría cuerpo una escuela que centraba su crítica en cómo el modo de producción capitalista regula el proceso de acumulación. Desde su primer exponente, Michel Aglietta, esta corriente neomarxista construye una tipología en el cual analiza los diferentes “regímenes de acumulación” que adopta las fases expansivas del capitalismo, entendiendo que estamos en un momento de cambio de régimen a partir de la crisis del petróleo de 1973.

Tras la crisis de 2008, que afectó principalmente a Estados Unidos y se extendió al resto del mundo, la respuesta de los países centrales parecen no salirse de los cánones marcados por la visión keynesiana, como en norteamerica, o neoliberal, como en la Unión Europea. Serían los países latinoamericanos los que innovarían con una visión económica centrada en recuperar estrategias de desarrollo abiertas durante los años 60.

La crisis del treinta, que llevaron a los países latinoamericanos a desplegar políticas de industrialización por sustitución de importaciones, dejaron como marco para retomar esa estrategia luego de la crisis argentina de 2001, esta vez financiadas con un escenario de precios internacionales altos de los bienes importables.

El principal exponente sería el economista argentino Aldo Ferrer, que sostiene que el desarrollo se producirá centralmente por los recursos propios de una nación. En tal sentido, impulsa políticas que reorienten el capital acumulado de la inserción internacional a inversiones de desarrollo. Sus ideas tomaron cuerpo durante la primera década del milenio en América Latina.

Bibliografía base

·         Aglietta, Michele, Regulación y crisis del capitalismo. La experiencia de los Estados Unidos, Siglo XXI, edic. México, 1979.
·         Beyer, Harald, “Selección de Escritos Políticos y Económicos de Milton Friedman”, Estudios Públicos, 60 (primavera), pp. 431-484.
·        Ferrer, Aldo, Vivir con lo nuestro, FCE, 2012.

martes, 11 de octubre de 2016

Pensamiento Económico Latinoamericano. Aportes de autores argentinos

Pensamiento Económico Latinoamericano. Aportes de autores argentinos
Ricardo Romero[1]
Palabras clave: Pensamiento, Económico, Argentino

Nos proponemos en la ponencia recuperar aportes realizados por autores argentinos al pensamiento económico latinoamericano. Generalmente, las exposiciones centran su abordaje desde una comprensión eurocéntrica, que van desde la tradición greco-romana y especialmente los desarrollos modernos de las escuelas clásicas, neoclásicas y modernas.
Consideramos que diferentes intelectuales argentinos pueden ser recuperados e incorporados en el desarrollo del pensamiento económico, mundial y latinoamericano, desde los inicios mismos de la nación hasta la actualidad.
Es así, que se podemos traer a la actualidad a quien es considerado el primer economista argentino, Manuel Belgrano, que desde su cargo en el consulado va a reflexionar sobre su realidad y ampliar su formación recibida en Salamanca con proyecciones teóricas, como su visión del valor, como de propuestas de políticas de desarrollo, en lo que refiere a acciones para formación de la nueva nación. Desde ese punto de partida, nos proponemos sumar los aportes realizados por Silvio Gessell, Alejandro Bunje, Raúl Prebisch, Julio Olivera y Aldo Ferrer.
La lista no pretende excluir a otros pensadores o intelectuales, sino que es una selección devenida a reflexiones sobre problemas de desarrollo actual que atraviesan los países latinoamericanos en general y Argentina en particular, a fin de observar sus aportes en las políticas económicas actuales.
En tal sentido, esperamos con la ponencia, sumarnos al llamado de aportes del pensamiento económico latinoamericano para propiciar el desarrollo sustentable de nuestras naciones, en momentos en que se dirimen proyectos económicos orientados a la inclusión y a la integración de los pueblos del continente frente a otros centrados en el libre comercio y a la apertura y condicionamiento de los imperios centrales.
Como estrategia de abordaje, se realizará una contextualización histórica de los intelectuales mencionados y se describirán los principales aportes conceptuales de los mismos.

Manuel Belgrano 1770-1820
Este autor argentino escribe en plena transición del mundo medieval al capitalismo industrial. Si bien Manuel Belgrano es relacionado con el pensamiento fisiócrata, por su paso en la Universidad de Salamanca y la traducción que realizó de las obras del francés Quesnay, “Máximas generales del gobierno económico de un reino agricultor” y “Principios de la Ciencia Económico-Política”, ideas que aportaban la visión macroeconómicas de la “Tabla Económica” que describía la producción y circulación de la riqueza entre las distintas clases sociales.
Sin embargo, en las ideas de Belgrano se combina la propuesta de estímulo de la agricultura junto a la industria y la protección del comercio, en sus palabras: “Fomentar la agricultura, animar la industria, y proteger el comercio, son los tres importantes objetos que debe ocupar la atención y cuidado de V.S.S. […]. Son  las tres fuentes universales de la riqueza” (Memorias del Real Consultado de Buenos Aires, 15/6/1796). Belgrano denominada “artes” a la industria y la relación con la agricultura la describe cuando dice “La agricultura es el verdadero destino del hombre […]. Todo depende y resulta del cultivo de las tierras; sin él, no hay materias primas para las artes, por consiguiente la industria que no tiene como ejercitarse, no puede proporcionar materias primas para que el comercio se ejecute. Cualquiera otra riqueza que exista en un Estado agricultor, será una riqueza precaria” (Memorias del Real Consultado de Buenos Aires, 15/6/1796).
Sin embargo, en lo que respecta a la teoría del Valor, pese a haberse formado en la escuela liberal smithiana, Belgrano no diferencia valor de uso y valor de cambio como lo hace dicha visión clásica. Más bien se acerca a la visión subjetiva de escuela neoclásica que tendrá vigencia a finales de siglo, cuando centra la definición del valor en relación al precio. En su artículo del Correo de Comercio, Nº 27 del 1/9/1870 sostiene: “Ninguna cosa tiene valor real, ni efectivo en sí mismo, sólo tiene el que nosotros le queremos dar; y éste se liga precisamente a la necesidad que tengamos de ella, a los medios de satisfacer esta inclinación; a los deseos de lograrla y a su escases y abundancia;…”
Además, si bien se lo acusa de liberal, tiene una visión proteccionista respecto del comercio. Sostiene “Las restricciones que el interés político trae al comercio no pueden llamarse dañinas. Esta libertad tan continuamente citada, y tan raramente entendida, consiste sólo en hacer fácil el comercio que permite el interés general de la sociedad bien entendida. Lo demás es una licencia destructiva del mismo comercio”. (Belgrano, 1963, p. 223)

Silvio Gesell 1862-1930
Si bien Silvio Gesell nación en St. Vith, región de Malmedy, ubicada en la convergencia de Bélgica, Luxemburgo y Prusia en 1962, hacia 1885 se radica Buenos Aires hasta 1930. Sería aquí donde Gesell centraría su interés en el estudio de la crisis financiera que padeció la economía argentina en 1890, sería con John M. Keynes que en su “Teoría general de la ocupación, el interés y el Dinero” de 1936 lo citaría explícitamente “Es conveniente citar aquí al raro e indebidamente olvidado profeta Silvio Gesell (1862-1930), cuyo trabajo contiene destellos de profunda perspicacia y estuvo al borde de captar la esencia del asunto. En la posguerra sus devotos me bombardearon con copias de sus trabajos... (en ellos ) no logré en absoluto descubrir sus méritos... su importancia no se me aclaró hasta que yo hubiese llegado a formular mis propias conclusiones a mi manera. Entretanto, como otros economistas académicos, juzgué sus esfuerzos profundamente originales...” (Keynes, op. cit., p. 312).
Cabe destacar que Gesell formó parte del efímero gabinete soviético de Baviera como Ministro de Hacienda en 1919 en el marco de la firma del Tratado de Versailles con un contexto de crisis económica profunda. Sus ideas ideas se difundieron velozmente hasta generar un movimiento doctrinario que realizó un encuentro en Basilea en 1923 y que valió el reconocimiento del economista norteamericano Irving Fisher, como sostiene Keynes, quien rescata como obra principal “El orden económico natural por libre tierra y libre moneda”. Según Keynes: “...Gesell... distingue claramente entre tasa de interés y eficiencia marginal del capital.” Y amplía Keynes: “Luego indica, dice Keynes, que la tasa de interés es un fenómeno puramente monetario y que la peculiaridad del dinero, del cual emana la importancia de la tasa monetaria de interés, reside en el hecho de que su propiedad como medio de atesorar riqueza, impone a quien lo tiene gastos de conservación despreciables...” “...y que formas de riqueza tales como la existencia de bienes... no tienen dichos gastos de conservación.” (Keynes, p. 314).
Y resulta relevante el siguiente rescate que realiza Keynes de Gesell: “La estabilidad de la tasa de interés a través de los tiempos... es prueba de que la tasa de interés no depende de caracteres puramente físicos como el capital... sino que depende de caracteres psicológicos constantes...” “...en tanto que... la curva de la eficiencia marginal del capital no ha fijado la tasa de interés y... ha acrecentado las existencias de capital real (cosas).” (Keynes, p. 314).
Las ideas de Gesell permitieron incentivar la visión keynesiana que atacaba el capital de interés, que en expresada por Keynes buscaría que “el crecimiento del capital real (físico no monetario) está refrenado por la tasa de interés.” “Si se eliminara este freno el crecimiento del capital real (físico no monetario) sería en el mundo moderno tan rápido que probablemente se justificaría una tasa igual a cero.” (Keynes, p. 315).
A tal fin, Gesell buscaba reducir la tasa monetaria de interés con la propuesta de genera un dinero que incurra en costos de conservación, del mismo modo que bienes infecundos, dejando como propuesta más acabada la emisión de billetes sellados a plazo, donde “El costo de estas estampillas podría fijarse... en función al excedente de la tasa monetaria de interés (fuera de las estampillas) sobre la eficiencia marginal del capital... en una ocupación plena.”

Alejandro Bunje 1880-1943
En plena crisis del modelo agroexportador, ante las secuelas de la Primera Guerra Mundial y la debacle de Gran Bretaña, sería el Ingeniero Bungue quien cuestionaría las ideas de su generación en los años veinte, especialmente al establishment librecambista, con  propuestas industrialistas y proteccionistas, a través de sus artículos publicados en la Revista de Economía Argentina, que la fundó en 1918 y la dirigió hasta su muertes en 1943, llegando a existir hasta 1952.
Criticaba la visión de hipotecar el desarrollo nacional por una ventaja inmediata y sostenía la necesidad de una reorientación que requería de la intervención del Estado para trascender el desarrollo agropecuario intensivo y avanzar hacia una industrialización, orientada en materias primas primero y luego hacia una diversificación. (Llach, 2004).
A su vez, Bunge es pionero en proponer la necesidad de una “Unión Aduanera del Sur” como búsqueda de autonomía y poder de los países sudamericanos a través de una unidad económica que contrarreste posibles creaciones de uniones en Europa, propuesta por el gobierno alemán en 1926, o una articulación norteamericana.
En palabras de Bunge, la integración consistiría en “una unión aduanera de la Argentina, Chile, Uruguay y Paraguay. Se uniformarías las tarifas aduaneras de acuerdo con los derechos más altos en cualquiera de esos países para cada artículo, y las modificaciones futuras se adoptarías por una comisión permanente” (Bunge, 1940, p. 279).
Con un artículo en La Nación del 21 de octubre de 1926, Bunge sostenía que esta política estaba destinada a promover una política progresiva hacia la “Unión Económica Europea”, sostiene: “En ningún caso le cuadraría el título de Unión Económica Internacional...y representa el resurgimiento de viejas ideas imperiales, en particular de los pueblos de habla alemana... trataríase, a mi juicio, de preparar el camino a un “Zollverein” europeo...La desventaja de las grandes potencias europeas (en particular de Alemania) y el cuadro de contraste–frente al grado de prosperidad y expansión industrial alcanzado por los Estados Unidos - las ha movido a considerar su situación similar como un problema común.” (La Nación, 21/10/1926).
Estas ideas son reimpulsadas por Alejandro Bunge en la edición de su clásico libro “Una nueva Argentina” de 1940, donde reactualiza la propuesta con bases estadísticas que llegan hasta 1938 con proyecciones de lo que implicaría una unidad sudamericana en términos de producción, mercado, transportes y libre circulación. En esta oportunidad, suma a la propuesta a Brasil como un socio más.

Raúl Prebisch 1901-1986
Con la superación del modelo agroexportador y el proceso de industrialización en Argentina y América Latina, el pensamiento de Raúl Prebisch se instaló en agenda en los países como estrategia de desarrollo, apoyado en su rol estratégico como secretario general de la CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe) que impulsó, a través de la Revista que dirigió, reflexiones y estrategias de fortalecimiento de políticas de promoción industrial para la producción de bienes y servicios provistos en el mercado internacional.
Contrario a las visiones librecambistas que focalizaban el desarrollo en la inserción a la división internacional del trabajo, junto a Hans Singer formuló la “Teoría de la Dependencia”, sosteniendo que las empresas coloniales y el comercio internacional condicionan el desarrollo económico de los países latinoamericanos, al orientar las exportaciones a sus tendencias expansivas, provocando un crecimiento desequilibrado, donde los países del tercer mundo caen en estado de “dependencia” de la demanda de materias primas y oferta de manufacturas del primer mundo, generando una relación de “centro-periferia”.
En tal sentido, los países latinoamericanos se ven perjudicados durante la crisis del treinta por la pérdida de lo que Prebisch denominó “Términos de Intercambio”, sencillamente expresado en la caída de precios de las materias primas y suba de los bienes y servicios manufacturados. Pero la importancia de Prebisch reside en sostener que esto no era un efecto coyuntural sino una tendencia estructural de la relación de dependencia (Prebisch, 1981).
Así, la preocupación por la industrialización en América Latina pasa a ser centro de su preocupación y se expresa durante los años sesenta en sus escritos: Nueva política comercial para el desarrollo (1964), La industrialización y la necesidad de exportar manufacturas (1964), Hacia una dinámica del desarrollo latinoamericano (1964).
Julio Olivera 1929-2016
Promotor de la carrera de economía política en la Universidad de Buenos Aires en 1958, estuvo a cargo de la materia “Dinero, Crédito y Bancos” que fue centro de reflexión sobre las tendencias inflacionarias en los países latinoamericanos, llegando a formular un modelo no monetario de inflación en 1964. A su vez, con su trabajo de 1967, “Money prices and fiscal flags” establecía una relación de deterioro en la recaudación tributaria por efecto inflacionario, eje que fue profundizado diez años después por el italiano Vito Tanzi. El deterioro se produce por el desfasaje del “precio del gasto” con el valor real del “impuesto percibido efectivamente”, punto que debe ser considerado en una estabilización monetaria.
Su principal legado fue pensar estructuralmente el problema de la inflación y críticamente la noción de crecimiento. Ideas que permiten salir del manual neoclásico, que centra el problema en la emisión monetaria, para comprender los problemas estructurales de inflación que tiene Argentina en su relación con la economía internacional. En tal sentido, es necesario entender que un país exportador de alimentos al retirar las retenciones trasladará los precios del mercado mundial al interno, provocando inflación, sencillamente porque el productor prefiere vender al exterior en dólares antes que aquí en pesos.
Siguiendo el manual, alguien podría reducir esto a una inflación de costos, sin embargo, hay que observar la oligopolización que presenta la economía argentina, donde diez empresas junto a cuatro cadenas de distribución pueden trasladar estos precios y/o pueden decidir desabastecer el mercado local para sustanciar ganancias en dólares. Esto afecta a trabajadores, principales demandantes de alimentos, quienes pierden poder adquisitivo y se empobrecen, porque consumen menos, a costa de empresarios que ganan más, en tanto no logren compensar la caída salarial en paritarias. La redistribución regresiva del ingreso es un efecto inmediato de la suba de precios de alimentos que se consolida en largo plazo si no se compensan los sueldos.
A su vez, en plena crisis de 2001 como parte del Plan Fenix de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, Julio Olivera sostuvo: “lo que está en debate no es una postura ideológica –estatismo contra liberalismo, planificación central versus economía de mercado- sino una cuestión científica susceptible de ser tratada objetivamente. Su análisis contribuirá a la dilucidación de la realidad económica argentina y de las posibles opciones a las políticas económicas convencionales”. Como planteo crítico a las teorías cuando dijo: “coinciden, aunque por distintas razones, el estructuralismo y el monetarismo. En virtud de la denominada “ecuación del cambio”, sobre la cual se basa la teoría monetaria de la inflación, dado el incremento de la oferta monetaria y de la velocidad de circulación del dinero, cualquier disminución de la tasa de crecimiento económico determina un ascenso, nunca una disminución, del ritmo de aumento de los precios”.
A su vez, abordaba críticamente el concepto de crecimiento, al sostener: «Aunque ordinariamente se utilizan de modo indistinto las expresiones "crecimiento", "desarrollo", "progreso" y "evolución económica", trátase en realidad de fenómenos diferentes, que deben deslindarse con la mayor precisión posible. Proponemos, con tal objeto, el siguiente criterio de distinción: 1) crecimiento económico es la expansión del producto social como función del tiempo; 2) desarrollo económico, el aumento de la razón del producto social actual al producto social potencial, ambos como función del tiempo; a su vez el producto social potencial, puede definirse de varias maneras; 3) progreso económico, el aumento en el grado de satisfacción de las necesidades sociales; 4) evolución económica, el proceso de cambio cualitativo en la organización económica de la sociedad. Un país puede crecer sin desarrollarse, crecer y desarrollarse sin progresar; crecer, desarrollarse y progresar sin experimentar cambios de estructura, es decir evolución”.

Aldo Ferrer 1927-216
El problema del crecimiento también formó parte de la preocupación de Aldo Ferrer. En su tesis doctoral abordó la problemática y sus conclusiones formarán parte del libro “El Estado y el desarrollo económico”. Allí construye una visión que centra la comprensión del crecimiento económico en los países latinoamericanos bajo la “necesidad de un cuerpo sistemática de doctrina para interpretar y trazar normas para la acción gubernamental en la economía, ni la política económica de los distintos países ha tenido sentido claro ni propósitos muy definidos” (Ferrer, 1956, p. 7).
Como contrapunto de una visión clásica, en las economías latinoamericanas el capital privado no puede ser el agente dinámico esencial del progreso económico. En sus palabras: “El desarrollo de las economías atrasadas exige un intenso esfuerzo colectivo de estímulo y organización de las capacidades productivas, que dada la debilidad de la empresa privada, sólo puede ser puesto en marcha por el Estado. Por otra parte y aunque parezca paradójico, el fortalecimiento de la empresa privada y su aporte efectivo al progreso económico y social depende de que el Estado cree las condiciones básicas que lo permitan” (Ferrer, 1956, p. 8-9). Así, el pensamiento de Ferrer aportó en la expansión del pensamiento desarrollista de los años sesenta.
Sin embargo, a la visión industrialista del cepalismo, Ferrer sostendrá la necesidad de un crecimiento “integrado”. Comprendía que la insuficiencia del desarrollo de industrias dinámicas lo que tendía al desequilibrio y provocaban el estrangulamiento externo y un correlato inflacionario y complicaciones financieras. En tal sentido, sostenía Ferrer: “Ahora sabemos además que para sentar las bases de un desarrollo sostenido no basta con una industrialización concentrada en las manufacturas pasivas o impulsadas, como postulaba la CEPAL inicialmente. (…) el pobre desarrollo de las ramas dinámicas la economía nacional se estancó en el largo plazo y "no será posible quebrar el estancamiento sin un esfuerzo vigoroso de expansión de las dinámicas y de integración de la estructura económica" (Ferrer, 1964).
A su vez, Ferrer avanza a la idea de un modelo de crecimiento “integrado y abierto” que proponía superar la lógica sustitutiva de la industrialización por una consolidación de las capacidades exportadoras de la industria. Consideraba que el desarrollismo encontraba su límite en el mercado internismo por la diferencia de crecimiento del sector industrial respecto al sector exportador (preponderantemente primario), lo que provocaba el estrangulamiento por falta de divisas que, en palabras de Ferrer,  "obstaculiza la acumulación de capital, particularmente en los sectores básicos de infraestructura, debido a la dificultad de importar maquinaria y equipos de exterior", y que "provoca un creciente nivel de endeudamiento con el exterior que gravita severamente sobre el balance de pagos"  (Ferrer, 1970).
Con el regreso del neoliberalismo en los años noventa, Ferrer se convirtió en uno de los más activos críticos de la globalización y sus efectos negativos sobre los países periféricos. También miembro del “Plan Fenix” sostuvo que la mejor opción para las economías latinoamericanas era orientarse a vivir con lo que tienen y consolidar su base de desarrollo.
A manera de conclusión
Realizado un breve recorrido por conceptos aportados desde el pensamiento económico argentino, se reafirma la pretensión de no acotar la problemática a los autores citados o a las temáticas abordadas, sino, por el contrario, se busca establecer un punto de partida a la necesaria recuperación de las reflexiones autóctonas y el llamado de comprensión a fenómenos propios de países latinoamericanos.
Se pretende incentivar al estudio e investigación de visiones que problematizan la situación de crecimiento económico de los países latinoamericanos, centrando en comprender sus condicionamientos propios y las salidas adecuadas que responden a situaciones y características exclusivas y que no pueden ser abordadas por recetas pensadas para condicionamientos de países centrales.
Por eso, consideramos el comienzo de un trabajo que debe abocarse a pensar la realidad argentina y latinoamericana para poder generar políticas propias que nos permitan salir del constante regreso de recetas que nos llevan al fracaso. Con ese horizonte nos encontraremos en próximos trabajos.  
 Ciudad de Buenos Aires, primavera 2016

Bibliografía
·         Belgrano, Manuel. (1963) Escritos Económicos. Buenos Aires, Circulo Militar.
·         Bunje Alejandro, Una nueva Argentina, Bs. As., 1940.
·         Ferrer, Aldo, El estado y el desarrollo económico, Raigal, 1956.
·         Ferrer Aldo, "Industrialización y desarrollo", Pregón, 28 de junio de 1964.
·         Ferrer Aldo, "Desarrollo de las industrias básicas y la sustitución de importaciones" en Mario Brodersohn,Estrategias de industrialización para la Argentina, Buenos Aires, Editorial del Instituto, 1970. 
·         Gesell, Silvio. “El Orden Económico Natural por Libretierra y Libremoneda” - Tomo I “El dinero tal cual es” y Tomo II “El dinero como debe y puede y ser” “La teoría libremonetaria de interés”, traducción castellana de la 7ª edición alemana, editados por Ernesto Fridolim Gesell (hijo de Silvio Gesell) en Buenos Aires, 1936.
·         Keynes, Jhon M. Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero – Edición del Fondo de Cultura Económica – México 1974.
·         Llach, J.J., “Alejandro Bunge, la Revista de Economía Argentina y los orígenes del estancamiento económico argentino”, Valores, (59), mayo 2004.
·         Olivera, Julio HG, “Money prices and fiscal flags”, 1967.
·         Olivera Julio HG,  en “El Trimestre Económico”, Vol. XXVI (3), No. 103, México, 1959.
·         Prebisch, Raúl,Capitalismo Periférico: crisis y transformación, FCE, México, 1981.





[1] Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini –ESCCP / Colegio Nacional de Buenos Aires-CNBA / Universidad de Ciencias Sociales y Empresariales –UCES politologoromero@gmail.com www.ricardoromero.com.ar

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Economía Política CNBA - Propuesta Ricardo Romero

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El curso está estructurado para el calendario académico del Colegio y en base a los contenidos mínimos del Plan de Estudios, que se compone de tres partes y seis unidades.

El abordaje de la materia se realiza bajos dos ejes generales. En primer lugar: se exponen las diferentes corrientes teóricas del pensamiento económico, delimitando el campo de “lo económico” y la forma de abordaje del mismo, realizado por parte de la Economía Política y la Economía. Incluyendo algunas visiones de economistas argentinos. A la vez, los conceptos elaborados por las distintas escuelas se estudiaran directamente desde las fuentes bibliográficas, se analizarán su aplicación práctica tanto en su contexto histórico y como en la actualidad.


En segundo lugar, se profundizan los conocimientos aportados por el instrumental teórico y técnico desarrollados por la macroeconomía y la microeconomía. A su vez, se delimitan los mecanismos de Políticas Económicas en materia fiscal, monetaria y de comercio internacional. Se indaga sobre la formación de la economía moderna en general y la evolución de la historia económica argentina en particular. Se busca desplegar los conocimientos adquiridos, en la búsqueda de un análisis crítico al desarrollo económico actual y la viabilidad, o no, de políticas económicas alternativas.

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